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La ventilación y extracción de humos es el sistema que más se infravalora al diseñar una cocina profesional y el que más problemas operativos genera cuando no está bien resuelto. La campana extractora no es un accesorio: es el elemento visible de un sistema de cinco componentes que, si falla en cualquier punto, compromete el funcionamiento del resto. Humos que migran a sala, quemadores a gas que no tiran correctamente, depresión que desajusta puertas, grasa acumulada en conductos. Los síntomas son distintos pero todos tienen el mismo origen: una extracción mal dimensionada o mal diseñada desde el inicio.
Los parámetros de referencia son claros. Según la norma UNE-EN 16282, la velocidad de captación en el perímetro de la campana debe situarse en torno a 0,25 m/s para garantizar que los humos entren antes de dispersarse por el local. En el conducto, la velocidad de arrastre tiene que mantenerse entre 8 y 10 m/s: por debajo, la grasa sedimenta en las paredes y se convierte en combustible; por encima, el ruido crece y las pérdidas de presión aumentan sin beneficio compensatorio.
Un sistema bien dimensionado hace más que extraer humos: reduce el consumo energético de la climatización, cumple la normativa de seguridad contra incendios y garantiza condiciones de trabajo aceptables para la brigada. Los tres objetivos están interconectados. El error que perjudica uno casi siempre perjudica los otros dos.
Por qué la extracción determina el rendimiento de toda la cocina
El sistema de ventilación y extracción de una cocina industrial no funciona en aislamiento: condiciona directamente el comportamiento del resto de equipos y la calidad del ambiente de trabajo. Cuando está infradimensionado, los efectos se acumulan de forma progresiva y muchas veces se atribuyen a otras causas antes de identificar el origen real.
La situación más habitual es la campana que no captura suficientemente. Los humos y vapores que escapan de la zona de cocción se dispersan por el local, elevan la temperatura ambiente y acaban afectando a la sala si hay comunicación entre espacios. Pero el problema más serio no es el confort: es la grasa que no pasa por los filtros y se deposita en cualquier superficie, incluidos los conductos de ventilación general de la cocina. Y la grasa en conductos es combustible.
El segundo efecto del sistema mal diseñado es la depresión. Cuando se extrae más aire del que se aporta, la cocina entra en presión negativa: las puertas se vuelven difíciles de abrir o cerrar, el tiro de los quemadores a gas se altera y el rendimiento térmico de los equipos cae. La depresión no es un dato menor: en cocinas con equipos a gas, puede generar una condición de riesgo que ningún plan de APPCC contempla si no se ha identificado como causa. Dimensionar correctamente la extracción es una de las decisiones de diseño que más condiciona el resto del proyecto; su relación con el layout y la distribución de equipos se trata con más detalle en el artículo sobre cómo dimensionar una cocina industrial en hoteles.

Tipos de campana extractora y cuándo usar cada una
La campana es el componente que concentra toda la atención en una reforma o instalación nueva, pero su elección correcta depende de factores que van más allá del tamaño del bloque de cocción. La tipología de la campana determina el caudal necesario, la cantidad de aire de compensación y la complejidad de la instalación.
Campana mural, central (isla) y de tipo caja o compensada
La campana mural o adosada a pared es la más habitual en cocinas con bloque de cocción contra pared técnica. Su geometría, al estar cerrada por tres lados, permite captar el mismo volumen de humos con un caudal menor que una campana central. Es la tipología con mejor relación entre rendimiento y consumo energético cuando la distribución lo permite.
La campana central o de isla aplica cuando el bloque de cocción está exento o es accesible desde dos o más lados. Al abrirse en todos los ángulos, requiere captar 360°, lo que se traduce en un caudal mayor y, por tanto, en más aire de compensación. La ventaja es la flexibilidad: permite distribuir los equipos de cocción sin condicionarse a la posición de las paredes.
La campana compensada o con plénum de aportación incorpora la entrada de aire de compensación integrada en la propia campana. Reduce la carga sobre el sistema de climatización general de la cocina y resulta especialmente adecuada en espacios cerrados o en instalaciones con condicionantes de temperatura exigentes.
Campanas con tratamiento de aire integrado
Cuando la cocina no tiene salida directa a cubierta o está en un entorno residencial donde los olores son un problema, las campanas con filtración integrada son la alternativa viable. Funcionan con sistemas electrostáticos o con tratamiento UV-C que descomponen las partículas de grasa y los compuestos orgánicos antes de devolver el aire al local o expulsarlo hacia zonas no sensibles.
Su coste de instalación es mayor que el de una campana convencional, pero evitan la obra de un conducto exterior de gran diámetro y permiten instalar cocinas profesionales en ubicaciones donde de otro modo sería inviable. El coste de mantenimiento —limpieza de celdas electrostáticas y sustitución de lámparas UV-C— es el factor a vigilar en el cálculo operativo de este tipo de solución.
| Tipo de campana | Dónde encaja | Ventaja principal | A tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| Mural (adosada a pared) | Bloque de cocción contra pared | Menor caudal para misma captación | Requiere pared técnica o de obra |
| Central / isla | Bloque de cocción exento o de doble acceso | Capta 360°, flexible en distribución | Mayor caudal necesario, más aportación |
| Compensada / con plénum | Cocinas con climatización exigente o espacio cerrado | Introduce aire de aportación integrado | Instalación más compleja |
| De inducción / filtración integrada | Sin salida a cubierta o cocina vista en sala | Trata el aire in situ (electrostático/UV-C) | Mayor coste de equipo y mantenimiento |
Cómo se calcula el caudal de extracción
El cálculo del caudal es el punto donde más errores se cometen, y el más frecuente es dimensionar la campana por el tamaño del local en lugar de por la carga térmica real de los equipos que van a quedar bajo ella. El local no genera humos: los generan los equipos. Y la diferencia entre una freidora y un horno de convección en cuanto a emisión de humos, vapor y calor es sustancial.
Del tipo de equipo bajo la campana a los m³/h
El caudal necesario depende del tipo de equipo, de su potencia y de su posición bajo la campana. La norma UNE-EN 16282 establece el método de cálculo a partir de la carga térmica sensible de cada equipo: un fry-top genera mucho calor y poca humedad; una marmita a plena capacidad lanza una nube de vapor que el cálculo tiene que absorber; una freidora combina calor y aerosoles de grasa que exigen caudales altos.
Los valores orientativos de caudal por tipo de equipo existen y son útiles como punto de partida, pero el cálculo definitivo tiene que firmarlo el proyectista o el técnico instalador, porque el resultado final depende de variables concretas: dimensiones de la campana respecto al equipo, altura de colocación, temperatura del local y configuración del conducto. No existe una fórmula cerrada ejecutable sin datos de proyecto.
El error de subdimensionar en proyecto y luego compensar con el regulador del ventilador al máximo es el más extendido en reformas donde el equipamiento final instalado por el cliente difiere del previsto en el proyecto original. La campana aguanta, pero los filtros se saturan antes y el conducto acumula grasa con mayor rapidez, convirtiendo en necesidad mensual un mantenimiento que debería ser trimestral.
Compensación: el aire que entra es tan importante como el que sale
La compensación de aire —también llamada aportación o aire de reposición— es la parte del sistema que más se omite en instalaciones mal planificadas. Por cada metro cúbico de aire que extrae la campana, hay que aportar un volumen equivalente desde el exterior o desde la climatización general. La proporción técnica de referencia se sitúa en torno al 85-90% del caudal extraído: ese diferencial ligero mantiene una pequeña presión negativa en la cocina respecto a la sala, lo que evita que los olores migren hacia fuera.
Cuando el aire de aportación no existe o es insuficiente, la cocina entra en depresión progresiva. Las puertas se vuelven difíciles de manejar, el tiro de los quemadores a gas se reduce porque les falta el oxígeno necesario para la combustión y el rendimiento térmico de los equipos cae. En instalaciones con muchos equipos a gas, esta situación genera un riesgo que el plan de mantenimiento de la campana no puede resolver por sí solo, porque el problema no está en la campana sino en la ausencia del sistema complementario.
| Parámetro | Valor de referencia | Por qué importa |
|---|---|---|
| Velocidad de captación (perímetro campana) | ~0,25 m/s | Base del dimensionado según UNE-EN 16282 |
| Velocidad de arrastre en conducto | 8–10 m/s | Evita sedimentación de grasa e incendios |
| Aire de aportación respecto al extraído | 85–90% | Previene depresión que afecta a gas y puertas |
| Resistencia del ventilador de humos | F400 (400 °C / 2 h) | Exigencia de seguridad contra incendios |
Valores de referencia técnica general. El cálculo definitivo corresponde al proyectista o técnico instalador; verificar contra la edición vigente de UNE-EN 16282.
Tratamiento del aire: humos, grasa y olores antes de expulsar
El aire extraído de una cocina industrial no sale limpio: arrastra partículas de grasa, vapor de agua, humos de combustión y compuestos orgánicos volátiles responsables de los olores. Antes de conducirlo al exterior, pasa por una cadena de filtración cuya complejidad varía según el tipo de instalación y la normativa municipal aplicable.
La primera barrera son los filtros de choque o filtros baffle. Son la línea de captación de grasa gruesa: las partículas de mayor tamaño impactan contra las lamas metálicas, escurren y se recogen en una bandeja. Son los filtros más fáciles de limpiar y los que más necesitan serlo: en una cocina con carga alta, pueden saturarse en pocas semanas. Un filtro baffle saturado no es solo un problema de rendimiento —el caudal captado cae de forma progresiva— sino una acumulación de grasa en el punto más cercano a la zona de cocción, que es exactamente donde menos conviene tenerla.
Los filtros de grasa finos o de malla completan la captación en instalaciones que lo requieren. Para situaciones con vecindad residencial sensible o exigencias de calidad de aire de salida más estrictas, existen tres tecnologías adicionales: los filtros electrostáticos, que cargan eléctricamente las partículas y las retienen en placas colectoras; el tratamiento UV-C, que descompone los compuestos orgánicos por fotólisis; y el ozono, más controvertido por sus implicaciones de seguridad interior y que está siendo desplazado por el UV-C en instalaciones nuevas.
Hay un beneficio energético que pocas instalaciones aprovechan: el aire de extracción sale caliente —en una cocina activa puede superar los 40-50 ºC— y ese calor puede recuperarse para precalentar el aire de aportación mediante un recuperador de calor aire-aire. En instalaciones de gran volumen o con funcionamiento continuo, la diferencia en la factura energética de climatización justifica la inversión en un plazo que pocas veces supera los tres años.
Normativa y seguridad contra incendios en la extracción
La normativa que regula la ventilación y extracción de humos en cocinas industriales no es un trámite administrativo: define requisitos técnicos con impacto directo sobre la seguridad de la instalación. Su incumplimiento puede suponer desde una sanción hasta una condición de riesgo real en caso de incendio.
La referencia técnica para el diseño del sistema es la serie UNE-EN 16282, que establece los métodos de cálculo de caudales, los criterios de diseño de conductos y las velocidades de trabajo para instalaciones de ventilación en cocinas comerciales. Es la norma que cita el proyectista y la que el instalador tiene que respetar para que la instalación sea documentable y conforme.
El Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (CTE DB-SI) clasifica la cocina como zona de riesgo especial alto cuando la potencia instalada supera determinados umbrales, y exige condiciones específicas de sectorización en los conductos de extracción. Un conducto que atraviesa un sector de incendio diferente al de la cocina tiene que incorporar elementos cortafuegos o cumplir con la resistencia al fuego exigida para ese elemento. El incumplimiento de este punto es uno de los más frecuentes en reformas y ampliaciones donde el recorrido del conducto cambia sin actualizar el proyecto de incendios.
Los ventiladores de humos F400 son la exigencia que más se pasa por alto en proyectos de coste ajustado. Un ventilador estándar, sometido a las temperaturas de un incendio en cocina, falla rápidamente. La clasificación F400 garantiza el funcionamiento del extractor a 400 ºC durante al menos dos horas —el tiempo que la normativa considera necesario para la evacuación y la intervención— y cuando el conducto de extracción atraviesa zonas comunes o sectores de incendio ajenos a la cocina, el ventilador F400 deja de ser recomendable para convertirse en obligatorio.
Los sistemas de extinción automática en campana son obligatorios en determinadas tipologías de cocinas según la normativa autonómica o municipal aplicable, y recomendables en todas las instalaciones con carga alta de equipos de fritura. Actúan directamente sobre el foco sin necesidad de intervención humana y son compatibles con el sistema de ventilación: su activación cierra los conductos para evitar la propagación a través del sistema de extracción.
El RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) aplica cuando las instalaciones de aportación de aire forman parte del sistema de climatización del edificio, y establece requisitos de eficiencia y calidad del aire interior que afectan al diseño global del sistema.

Mantenimiento: limpieza de campanas y conductos como prevención de incendios
La grasa que no se captura en los filtros no desaparece: se deposita en las paredes internas del conducto de extracción. No es un residuo estético. Es combustible que se acumula en un conducto cuya función es conducir aire caliente desde una cocina activa hasta el exterior. La acumulación de grasa en conductos es la principal causa de incendio en cocinas profesionales, y la mayoría de esos incendios no son consecuencia de un fallo de los equipos sino de la ausencia de un plan de mantenimiento documentado.
La frecuencia de limpieza depende de la intensidad de uso. Una cocina de hotel de gran capacidad con servicio de buffet diario tiene una carga de trabajo que no admite comparación con la de un restaurante de servicio fin de semana. Como referencia orientativa: instalaciones de uso alto —producción continua o dos servicios diarios— requieren limpieza de conductos mensual; uso medio, trimestral; uso bajo, semestral. Pero la inspección visual de los filtros baffle y la bandeja de recogida de grasa debe hacerse de forma sistemática, independientemente de la categoría de uso.
El registro documental de las limpiezas no es una formalidad: es una exigencia de las compañías de seguros en caso de siniestro y un requisito en las inspecciones de prevención de incendios. Una instalación sin registro equivale, a efectos prácticos, a una instalación sin mantenimiento. La lógica del mantenimiento preventivo como herramienta de ahorro es la misma que aplica en cualquier sistema de la operación hostelera: el coste de la avería no planificada supera siempre al del plan preventivo, y en extracción esa avería puede ser un incendio.
Errores habituales al diseñar la extracción de una cocina industrial
Los problemas de extracción en cocinas profesionales rara vez tienen una sola causa. Lo habitual es que varios errores de diseño o mantenimiento se acumulen y se manifiesten conjuntamente cuando la cocina ya está en operación. Identificarlos antes de la obra ahorra revisiones costosas y, en los casos más graves, trabajos de demolición para acceder a conductos mal resueltos.
- Campana infradimensionada respecto al equipo real instalado. El error más extendido en reformas: la campana se diseña para el equipamiento de proyecto y el cliente instala una configuración más potente o con mayor carga térmica. La campana funciona, pero nunca captura suficientemente.
- Ausencia de aire de aportación. Genera depresión progresiva que altera los quemadores a gas, dificulta el trabajo del personal y puede crear condiciones de riesgo en equipos de combustión no identificadas en el APPCC.
- Conducto con recorrido excesivo o sección incorrecta. Velocidad baja deja grasa en las paredes; velocidad alta genera ruido y pérdidas de presión que el ventilador no puede compensar. Los codos y cambios de sección mal diseñados son puntos de acumulación preferente.
- Filtros sin mantenimiento. Un filtro saturado reduce el caudal captado de forma invisible: la campana funciona, los equipos también, pero la captación real es una fracción de la diseñada.
- Ignorar la sectorización contra incendios. El conducto atraviesa zonas comunes sin barrera cortafuegos. Incumple el CTE DB-SI y convierte el sistema de extracción en una vía de propagación del fuego.
- No prever recuperación de calor. Energía del aire caliente de extracción desperdiciada en cada ciclo de servicio. En instalaciones con funcionamiento continuo, la amortización de un recuperador puede situarse por debajo de los dos años.
Antes de diseñar la extracción de tu cocina: dudas habituales
¿Cómo sé qué caudal de extracción necesita mi cocina?
El caudal no depende del tamaño del local sino de la carga térmica de los equipos que van a quedar bajo la campana. El método de cálculo de referencia es la UNE-EN 16282, que parte del calor sensible emitido por cada equipo. Para obtener una cifra válida y documentable, el cálculo tiene que realizarlo el proyectista o técnico instalador con los datos reales del equipamiento previsto. Los rangos orientativos por tipo de equipo sirven para comparar opciones en fase de anteproyecto, pero no para dimensionar la instalación definitiva.
¿Qué diferencia hay entre una campana mural y una central?
La campana mural está adosada a una pared y cerrada por tres lados, lo que le permite captar el mismo volumen de humos con un caudal menor. La campana central está suspendida sobre un bloque de cocción exento y debe captar desde los cuatro lados, lo que requiere un caudal mayor y más aire de compensación. La elección depende de la distribución de la cocina y la posición del bloque de cocción respecto a las paredes. Ambas tipologías se comparan con más detalle en la tabla de tipos de campana de este artículo.
¿Cada cuánto hay que limpiar los conductos de la campana?
La frecuencia depende de la intensidad de uso de la cocina. Como referencia orientativa: uso alto (producción continua, dos servicios diarios), limpieza mensual de conductos; uso medio, trimestral; uso bajo, semestral. Los filtros de choque o baffle requieren revisión con mayor frecuencia, incluso semanal en cocinas de gran carga. Registrar cada intervención es obligatorio a efectos de seguros y de inspecciones de prevención de incendios.
¿Necesito compensación de aire o basta con la campana?
La compensación de aire es parte del sistema, no un opcional. Sin ella, la extracción crea una depresión en la cocina que afecta al tiro de los quemadores a gas, dificulta el movimiento de puertas y puede generar condiciones de riesgo en equipos de combustión. La proporción de referencia es aportar entre el 85 y el 90% del caudal extraído. Por debajo de ese umbral, los efectos de la depresión empiezan a ser perceptibles y medibles.
Da el siguiente paso: una extracción bien diseñada desde el proyecto
La extracción no es una decisión de última hora ni un elemento que se añade cuando el resto del proyecto ya está cerrado. El recorrido del conducto, la posición del ventilador, el punto de expulsión en cubierta y la entrada de aire de compensación son condicionantes que afectan a la obra, a la climatización y a la distribución de equipos. Incorporarlos tarde al proyecto genera incompatibilidades que se resuelven con coste adicional y con soluciones de compromiso que restan rendimiento al sistema.
Un sistema de ventilación y extracción de humos en cocinas industriales bien diseñado desde el inicio protege la inversión en equipamiento, cumple la normativa vigente y reduce la factura energética de la climatización. En Advance71 abordamos la extracción como parte del proyecto integral de cocina: no como un catálogo de campanas, sino como un sistema que tiene que funcionar con todo lo demás.
Si quieres revisar el diseño de tu instalación o estás planificando un proyecto nuevo, puedes contactar para un análisis a medida.
Para conocer el conjunto de soluciones que ofrecemos, consulta nuestras soluciones de equipamiento para hostelería.